Catapull UP y el reto de escalar el deep tech en Madrid
En el ecosistema de innovación, no todas las startups parten del mismo punto ni se enfrentan a los mismos desafíos. Mientras algunos proyectos digitales pueden validar rápidamente su propuesta en el mercado, las startups deep tech avanzan a un ritmo distinto. Su base científica, sus ciclos largos de desarrollo y su dependencia de entornos industriales y regulatorios hacen que el crecimiento no sea solo una cuestión de velocidad, sino de decisiones estratégicas bien alineadas.
En Madrid, este reto ha ido ganando peso en los últimos años. Acompañar a startups basadas en tecnología avanzada en su paso del laboratorio al mercado se ha convertido en una prioridad para el ecosistema de innovación. En este contexto, el programa Catapull UP, impulsado por el Parque Científico de Madrid, se ha consolidado como una de las iniciativas más relevantes para abordar una fase especialmente crítica: cuando la tecnología ya funciona, pero escalar exige foco, preparación y conexión con industria y mercado.
El deep tech como desafío estructural para el emprendimiento
El concepto de deep tech engloba tecnologías sustentadas en avances científicos significativos, como la inteligencia artificial avanzada, la biotecnología, la computación cuántica, los nuevos materiales o la tecnología espacial. Estas startups no solo desarrollan productos, sino conocimiento aplicado, lo que introduce una complejidad añadida en su crecimiento.
Escalar en deep tech implica coordinar tres dimensiones que no siempre avanzan al mismo ritmo: la madurez tecnológica, la viabilidad del modelo de negocio y la capacidad de industrialización. Cuando una de ellas se adelanta o se retrasa respecto a las demás, el riesgo de perder tiempo, capital u oportunidades aumenta considerablemente.
Desde esta perspectiva, el escalado deja de ser un proceso lineal y se convierte en un ejercicio de equilibrio. Y es precisamente ahí donde los programas especializados cobran sentido.
Catapull UP: acompañar el momento más delicado del crecimiento
Catapull UP es el programa de escalado del Parque Científico de Madrid diseñado para startups deep tech que se encuentran en ese punto intermedio en el que la tecnología ha demostrado su viabilidad, pero el salto al mercado requiere decisiones complejas y bien informadas.
La edición 2025 del programa, que desarrolló su itinerario entre febrero y octubre tras un proceso de inscripción y evaluación en enero, puso de manifiesto una idea clave: escalar no consiste solo en crecer, sino en alinear tecnología, negocio e industrialización de forma coordinada.
Este enfoque integral ha sido uno de los elementos diferenciales del programa. Frente a modelos centrados exclusivamente en mentoría o financiación, Catapull UP plantea un acompañamiento adaptado a la realidad y ambición de cada proyecto, ayudando a identificar cuellos de botella, redefinir prioridades y preparar a las startups para interactuar con industria, mercado e inversores con mayor solidez.
Startups científicas y diversidad tecnológica en Madrid
Las startups que han pasado por Catapull UP reflejan bien la diversidad del deep tech que se está desarrollando en Madrid. Proyectos vinculados a salud avanzada, inteligencia artificial aplicada, tecnologías cuánticas, monitorización biomédica o space tech conviven con spin-offs procedentes de organismos de investigación y universidades.
Más allá de los sectores concretos, este conjunto de iniciativas dibuja un patrón claro: startups con una base científica sólida, una clara vocación de impacto y la necesidad de estructurar su crecimiento para competir en entornos complejos e internacionales.
El papel de Madrid como nodo de conexión entre investigación, empresa e instituciones resulta clave para que este tipo de proyectos no se queden en fases experimentales y puedan evolucionar hacia soluciones reales con impacto económico y social.
De la experiencia de 2025 al enfoque de 2026
Tras varias ediciones y con más de una treintena de startups acompañadas, Catapull UP inicia en 2026 una nueva etapa que refuerza el enfoque aprendido en años anteriores. El programa, cuya duración está prevista entre febrero y noviembre de 2026, se dirige a startups y scaleups deep tech con menos de siete años de antigüedad, tecnología validada, primeras señales de mercado y una vinculación clara con el ecosistema de innovación madrileño.
La convocatoria de 2026, con periodo de inscripción del 19 al 27 de enero, consolida una lectura estratégica del escalado deep tech: crecer sin foco puede resultar más costoso que no crecer. Por ello, el programa está pensado para proyectos que no pueden permitirse avanzar por ensayo y error y necesitan tomar decisiones críticas con criterio, apoyo experto y una visión alineada entre tecnología, mercado e industria.
Este planteamiento refuerza la idea de que el escalado no es una fase posterior al emprendimiento, sino una etapa con identidad propia que requiere herramientas específicas y acompañamiento especializado.
Madrid como entorno para el escalado tecnológico avanzado
La continuidad y evolución de iniciativas como Catapull UP se inscriben en una visión más amplia de Madrid como ciudad innovadora. Más allá de atraer talento o generar actividad emprendedora, el reto pasa por consolidar un ecosistema capaz de transformar investigación avanzada en soluciones aplicables a sectores estratégicos como la salud, la energía, la movilidad o la industria.
En este contexto, espacios como el Madrid Innovation Lab actúan como puntos de conexión entre tecnología, ciudadanía y políticas públicas, favoreciendo una innovación más abierta y alineada con los retos urbanos. El escalado deep tech no ocurre en el vacío: necesita ciudad, industria y ecosistema.
Escalar con sentido: una cuestión de futuro
La puesta en marcha de Catapull UP 2026 refuerza una idea que gana peso en los ecosistemas de innovación más avanzados: no se trata solo de generar más startups, sino de ayudar a que las que tienen tecnología sólida lleguen más lejos.
Escalar deep tech exige tiempo, foco y coordinación. Apostar por programas que entienden esta complejidad es una forma de invertir en un modelo de innovación más robusto, capaz de sostener crecimiento, empleo cualificado y soluciones de alto valor añadido.
En una economía cada vez más basada en conocimiento, el verdadero diferencial no está solo en innovar, sino en saber escalar esa innovación con criterio.